Cada semana José acostumbraba a salir a comprar unos productos específicos, pero regularmente no iba a un solo establecimiento, porque por diferentes motivos, no se encontraba a gusto en ninguno de los que había visitado, pues solo se limitaban a cobrarle, una vez el escogía dichos productos.

Sin embargo, una tarde llegó a un establecimiento, el lugar no se encontraba debidamente ambientado, parecía muy sombrío, triste, pero apacible, una tranquilidad que inquietaba, y al estar recorriendo los pasillos en busca de los productos que necesitaba, y mientras estaba escogiendo los mismos, casi como un susurro escucha que alguien le habla sobre la calidad de dichos productos, a lo que José un poco sorprendido, levanta la vista y se detiene a escuchar.

La persona al ver que José le estaba prestando atención, siguió enumerando algunas características y a realizar recomendaciones de mejor uso en diferentes ambientes, para que pudiera lograr un mejor efecto con los mismos, a lo que José sorprendido aún, pues a pesar de tener bastante tiempo comprando los productos, en ninguno de los establecimientos donde había acudido, nadie nunca le indicó o se molestó en informarle o mencionarle nada sobre el particular.

Mientras la persona seguía con su explicación y muy interesado en detallar de manera muy clara y precisa las mejores formas de uso de los productos, y explicar la procedencia y las razones de su creación, José no encontraba explicación alguna para que nadie durante tanto tiempo se tomara el tiempo de detallarle aunque fuera mínimamente lo que esa persona con tanta amabilidad, sonrisa al aire y despliegue de fluidez, le explicara sobre esto.

Ese detalle cambió el rumbo de José, porque a partir de ese momento, cada semana acudía sin falta a ese establecimiento a comprar los productos, porque entendía que el valor de esa información no ameritaba siquiera que se detuviera a comparar de manera irrisoria si había una diferencia sustancial o no en los precios de esos productos en ese establecimiento y en los demás que había acudido anteriormente.

José valoró más el hecho de que esa persona, paciente, tranquila, se tomara el tiempo y atrevimiento de dedicarle unos minutos a brindarle una serie de informaciones que fueron determinantes, no solo para mejor aprovechamiento de los productos, sino para entender el valor que tiene el simple hecho de que una persona no escatime esfuerzos en dedicarle lo indispensable a un cliente esporádico, que de manera antojadiza decidió correr los pasillos de su establecimiento, en busca de una productos, sin importarle si esa persona volvería en otra oportunidad a dicho establecimiento.

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