El juego cambió, definitivamente

No soy lo que se llama un fanático, estoy muy lejos de serlo, sin embargo, me gusta ver algunos deportes, y aunque me gustan los deportes de conjunto, siempre me enfoco en uno o varios jugadores, no en más, porque entiendo no representan lo que estoy buscando al mirar los mismos.

Recuerdo en mis años de juventud, cuando al ver los partidos de béisbol local, los jugadores de la defensa se colocaban en sus posiciones, no como ahora, que dependiendo el bateador que se encuentre al turno, pues entonces cambian la forma y ubicación, porque ya se juega con otro tipo de datos, que anteriormente no existían.

Ya no podemos ver un juego de béisbol y esperar que los jugadores de la defensa se mantengan inalterables en sus mismas posiciones durante cada turno de cada uno de los 9 bateadores contrarios, porque de ser así, estarían cediendo ventaja y proporcionándole a la ofensiva, la gran oportunidad de estar en base o de anotar carreras.

Por tanto, el juego definitivamente cambió, pero así mismo han cambiado los negocios y la pandemia lo que ha venido a destapar o poner al desnudo, que irremediablemente las cosas ya no serán iguales, no por el hecho de que el Covid19 se mantenga por mucho tiempo o no, sino porque ya las personas se han ido acostumbrando a las nuevas modalidades de negocios, a la parte online y por mucho que duela o que algunos quieran aferrarse al pasado, es importante entender lo antes posible, que ya esos tiempos, quedaron atrás.

No se puede pretender querer hacer resurgir negocios que ya su fecha de caducidad y rentabilidad llegaron a su fin, que dieron lo que debían dar, y hay que dar paso a lo nuevo, a las tendencias, ver y explorar con conocimiento de causa, amparados en los datos, esos hermosos números que nos ofrecen un firmamento lleno de oportunidades, y sobre todo, que nos indican el camino correcto, y que hay que subir paso a paso, nuevamente, como si naciéramos de nuevo.

Querer rescatar algo inviable, simplemente lo que hará es arrastrarte hacia un abismo, y en poco tiempo ver como sencillamente vas a decir, “tuve un negocio”. Hay que adaptarse a los tiempos, las personas son las que dictan las tendencias y deciden los rumbos, y hay que ir en esa corriente, pues los datos que te vienen mostrando de manera contundente, eso es lo que dicen, a viva voz, sin quiebre de voz, de manera enfática y determinante, si no lo escuchas o tratas de evitar, desaparecerás.

Recuerdo una vez que estaba esperando un transporte público, para dirigirme a la universidad, cuando en la espera había un señor un tanto desaliñado, pero que se le veía que en algún momento tuvo algo, hablar con otro, indicando que una vez fue dueño de varios vehículos de lujo, mansiones, villas y otros, pero que por no tener alguien que lo asesorara correctamente, se dejó llevar de cantos de sirena, y en ese momento ya no tenía nada, de tener varios carros pasó a tener que transportarse en el transporte público, de tener varias casas a dormir donde le cogiera la noche.

Así como le sucedió a ese señor, que de sentirse dueño y señor de todo, pasó a ser nadie, le puede pasar a muchas empresas que se aferran a un pasado que solo sirve para recordar, pero no para vivir ni intentar luchar contra lo inevitable, este nuevo orden que es implacable, donde cualquiera puede desplazarte, porque no importa lo que fuiste, sino lo que eres y lo que proyectas ser. Ojalá y algunos puedan entenderlo a tiempo, de lo contrario, habrá que guardar fotos y recortes, porque solo ahí existirán.

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