El error de esperar para cambiar

He visto en el discurrir del tiempo muchas empresas surgir, otras desvanecerse, sobre todo en los últimos 10 años, también empresas de gran historial, pero que de repente se vieron y se dieron cuenta que era insostenible el seguir operando, porque el cambio les agarró sin prepararse.

Uno de las fallas de muchas empresas o de las personas que dirigen o están al frente de departamentos importantes para el desarrollo y bienestar de estas, es que se suelen dormir en sus laureles, como se dice popularmente, y continuamente las escuchas hablar de que el negocio a pesar de todo sigue vendiendo y se sigue sosteniendo.

Lo sorprendente de estos casos es que cuando sueles preguntar o indicarles que se avecina un cambio y que deben prepararse, planificarse, reinventarse, te indican de manera expresa que si ven que vendrán cambios importantes, pero que por el momento seguirán haciendo lo mismo, porque según ellos, les funciona.

El tema de “Les Funciona” es la peor actitud que puede tomar un propietario de negocio o una persona encargada de un área fundamental en una empresa, porque ese “Le funciona” le puede servir a un vendutero, una persona informal, que maneja negocios mínimos y que en cualquier momento puede quedarse sin nada y volverá a realizar otras tareas, porque como su volumen es muy mínimo, lo básico para sostenerse y sostener su familia medianamente y muchas veces ni eso, pero a una empresa que tiene bajo sus hombros un caudal importante de empleados, que podrían perder sus empleos, y la empresa perder su hegemonía y su productividad, porque simplemente se estaba pensando en el día a día y no se visualizó el futuro.

Entiendo que las personas que están al frente de importantes departamentos, son los más llamados a estar a la vanguardia, a empaparse de lo que puede venir, a analizar las tendencias, cual es el camino que tomarán las aguas dentro de X o Y tiempo y así poder hacer los ajustes indispensables para que la empresa no simplemente esté subsistiendo, sino que siga produciendo en la misma forma o mejor que lo había hecho hasta ahora.

Pero se necesita mucho temple, fuerza, actitud y tener sobre todo la mente muy abierta, ser receptivo con los cambios, porque encerrarse y entender que porque el negocio todavía funciona, y que cuando llegue el momento, podrán hacer los cambios indispensables para permanecer más allá, es un cuento muy tonto y más que todo, cruel, por lo que representa, no solo para la empresa, sino para todo aquel que vive de eso, así como la comunidad que impacta, los suplidores que perderán un cliente y la onda expansiva pudiera ser en muchos casos, demoledora.

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